
La formación ética y social constituye un pilar fundamental en el desarrollo integral de las personas, ya que promueve valores, actitudes y habilidades necesarias para convivir de manera responsable dentro de la sociedad. A través de este proceso formativo, los individuos no solo adquieren conocimientos sobre normas y principios morales, sino que también fortalecen su capacidad para reflexionar críticamente sobre sus acciones, tomar decisiones conscientes y respetar la diversidad cultural y social que los rodea.
En el contexto educativo actual, la formación ética y social cobra especial relevancia debido a los cambios constantes en la tecnología, la comunicación y las dinámicas sociales. Por ello, los espacios de aprendizaje buscan fomentar el diálogo, la empatía, la justicia y el compromiso ciudadano, preparando a las personas para enfrentar retos cotidianos con responsabilidad y sentido humano. Este curso tiene como propósito analizar la importancia de estos valores, así como desarrollar competencias que contribuyan a la construcción de una sociedad más justa, inclusiva y participativa.
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